¡Hola!

Bienvenidos y Bienvenidas a mi blog. Os presento mis libros, ''Viaje a Gruteny'', y ''A la vuelta de la esquina''
El primero es de género Fantástico, y el segundo es de género Romántico y algo Dramático.
¡Y hablar de él a vuestros amigos!
¡¡COMENTEN PLISS!!
Gracias.

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martes, 30 de agosto de 2011

A la vuelta de la esquina-. Capítulo 5


Entonces se abrió en la puerta, y apareció Alex, y vi sus rasgos perfectos, su mirada perfecta, su pelo perfecto. Él mismo era el conjunto de algo perfecto. Estaba completamente enamorada de él. No sabía ni porque, ni cómo, solo sabía que lo amaba. Sí, completamente.
-Hola, ¿quieres pasar?
-Claro.
-Me dedicó una sonrisa y mi corazón se desbocó.
Pasé, su casa era enorme, se notaba que su familia tenía dinero, pero eso era lo de menos, yo estaba allí, en su casa. Entonces subimos por las escaleras a su habitación. Era de color azul claro, y hacía conjunto con sus ojos. Entonces me fijé en la ropa que llevaba, era una camiseta de manga corta en azul oscuro, y unos vaqueros de un azul más claro. También llevaba unos botines de la marca Nike, pero estos en blanco. Menos mal, de ver tanto azul me iba a dar algo. Me entró un impulso de decirle, que guapo estás hoy, y todos los días. Pero no lo hize, no quería dejarme en ridículo, y menos delante de él.
-¿Empezamos?
-¿Qué?-. dije incredula. Tonta, tonta, tonta.
-Jajaja. Si empezamos ya el trabajo.
-Oh, claro.
Esta vez fui yo quien le dediqué una sonrisa. Y él me la devolvió. Nos pusimos a hacer el trabajo, estábamos buscando palabras en el diccionario. No hablabamos mucho, pero simplemente estando junto a él me sentía muy bien. Al cabo de un rato escribiendo Alex comenzó a hablar:
-Qué suerte tuve que me quitaran de al lado de Isabella, es una pesada.
-Jajajajajajaja.
-¿De qué te ries?
-De nada, es que tienes toda la razón...
-Pero aún no sé que es lo que le hizo cambiar de opinión a la profe.
-¿No le escuchaste?
-¿Escuchar a quién?
-Jajaja, Manu le pidió a la profesora que le pusiera con Isabella, tengo la teoría de que le gusta. Y después de tanto insistir, la profesora dijo que sí, pero que trabajase.
-Jajajajajaja, asi que fue eso...
-Sí.
-Bueno, en todo caso me alegro. Me gusta trabajar contigo. Trabajas muy bien.
-Gracias. También es un placer trabajar contigo.
-Te has puesto roja.
-¿Yo?¿Sí? Que vergüenza...
-Jajaja.
-¡¡No te rias!!
-Losiento...
-Nada, tranquilo.
-Jajajajaja
-¿De qué te ries ahora?-. dije inflando mis mejillas.
-De nada.
Entonces me desinfló las mejillas. El corazón se me aceleró, me iba a mil por horas. Estaba a punto de darme un infarto. Nos reímos. No paramos de reirnos. Una pena que en vez de eso no me besara... Pero no iba a tener tanta suerte.
Al cabo de un rato ya habiamos acabado dos páginas, puff que largo. Entonces fui yo la que comenzó a hablar.
-Pues yo también pensé que suerte cuando me quitaron del lado de Manuel.
-¿Y eso?¿Por qué?
-Pues, es buena gente y eso... Pero no trabaja mucho, y eso.
-Cierto.
Se hizo un silencio algo incomodo, pero entonces soltó Alex.
-¿Te gusto?
-¿¿Quéé??
-Digo, que si te gusto, como amigo, si te caigo bien.
-Ahh, claro.
-Tu, también, eres buena compañía.
-Gracias.
Al cabo de un rato eran las 18:00, y me rugió el estómago.
-Tienes hambre-. No fue una pregunta sino más bien una afirmación.-A mi también, no te preocupes.
Bajamos y mientras yo esperaba sentada en una silla del comedor, el puso en un cuenco fresas y cogió de la nevera chocolate.
-¿Te gustan las fresas con chocolate?
-Jajajaja, claro.
-Bien, porque es lo que vamos a merendar.
-Jajajaja me gusta el plan-. Dije mientras sonreia. Y él se rió.
Merendamos juntos en el comedor, y yo me manché la camiseta, el me lo dijo mientras me señalaba, y yo no entiendía nada, así que todo acabó en un coro de risas.
Después no podíamos parar de reirnos mientras ''haciamos el trabajo'', hablabamos de un montón de cosas, y todo era fantástico. Entonces miré la hora y me sentí como Cenicienta.
-Tengo que irme, son las 20.00
-Vaya, es verdad, bueno lo he pasado muy bien.
-Yo también y... hemos trabajado algo... Jajajaja
-Cierto... Jajajajajajaja
-Bueno, te acompaño a la salida.
-Claro.
Recogí mis cosas, y bajamos, y nos despedimos, nos dimos dos besos, en la mejilla claro. Y me fui.

A la vuelta de la esquina-. Capítulo 4


Anoche soñé con Alex, como los ojos azules como el mar, penetraban en los míos. Como su pelo rubio oscuro, casi castaño claro y alisado se alborotaban con el viento.Y su sonrisa se volvía más y más grande. También vi como se alejaba, y yo sin poder avanzar a buscarle, quedé atrapada en un pequeño mar de sollozos y lágrimas.
Me desperté llorando, me di cuenta cuando me asomé al espejo del baño. Me sequé las lagrimas, me lavé la cara, me cepillé el pelo y me puse una cola baja.
Bajé a desayunar, mi madre estaba preparando el desayuno, y mi padre la ayudaba. Estaban haciendo tortitas, mm... mi desayuno favorito. Podría oler como se hacían y olerlas al contacto con la mantequilla y del sirope con caramelo. Mientras desayunabamos mis padres empezaron a comentar que llegaba mi primo esta tarde.
-Oh, ¡verdad!
-¿No te acordabas?
-Pues no la verdad, es que a las tres tengo que estar en casa de Alex, para hacer un trabajo en parejas de Latín.
-¿A la tres y cuarto?¿Hoy?
-Sí, se me olvidó deciroslo, pero es que en vez de hacer el examen haremos un trabajo.
-Bueno, pero teníamos que ir a recoger a tu primo, a las cinco llega al aeropuerto.
-Ya pero, tengo que estudiar y tenemos que empezar ya el trabajo.
-Bueno, en fin. Pero recuerda que tu primo estará aquí.
-Vale...
-¿A qué hora vuelves?
-No losé, porque el trabajo es largo, y hay que prepararselo muy bien...
-Bueno...
Tras esas palabras quedó zanjado el asunto. Estaba muy nerviosa, no sabía que ponerme, y tenía que estar guapa. Por lo menos para llegar a su altura. Al final me decidí por unos vaqueros ajustados color azul claro, una camiseta morada de manga corta que ponía con letras en blanco, ''I'm Crazy'', y unas converse moradas con estampado de estrellas blancas. Por último un bolso pequeño en un morado un poco más claro, con una flor blanca.
Después de decidir lo que me pondría, encendí el portatil y miré si tenía algún mensaje. Miré la hora, puff, las 11:34, que lento se me estaba pasando la mañana. Apagué el ordenador y encendí el ipod. Busqué en mi lista de canciones, aquí, Yo te esperaré. Y me puse a cantarla: Yo te esperaré

No sentaremos juntos frente al mar
Y de tu mano podre caminar
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperaré
Se que en tus ojos todavía hay amor
Y tu mirada dice volveré
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperaré
Entonces sin darme cuenta me quedé dormida.
-¡Oh, no! me he quedado dormida.
Miré la hora, las 1:45, menos mal... Ya no se escuchaba música, mierda, el ipod se había quedado sin batería. Lo puse a cargar y bajé a ver si la comida estaba lista, tenía bastante hambre.
-Mamá, ¿está lista la comida?
-Casi, ¿por qué no vas poniendo la mesa y te lavas las manos?
-Claro, ahora voy.
Fui al cuarto de baño y a mirarme al espejo me entraron ganas de reirme, pero de mí misma. Tenía un aspecto horrible, estaba totalmente despeinada y como diría mi padre, parezco una leona. Me lavé las manos y fui a la cocina para preparar la mesa. Entonces vi que mi padre no estaba.
-¿Mamá, dónde está papá?
-Ha ido a comprar comida para esta noche.
-Ah, entiendo.
Al poco rato llegó mi padre, la comida estaba lista y en la mesa, así que nos pusimos a comer. No hablamos mucho durante el almuerzo, así que acabamos de comer más rápido que de costumbre.
Después de comer subí, me duche y me fui vistiendo. Me eché colonía ''Sweat and Sexy'' de don algodón, es mi colonía favorita, me la regaló Juliet por mi cumpleaños... Me pregunto como estará. Miré la hora, las 14:50, será mejor que me vaya si quiero llegar a tiempo. Me pinté un poco, me eché gloss, y colorete. Perfecto. Bajé y me despedí de mis padres, también cogí los libros de Latín, un cuaderno y el estuche, y lo guardé en una bolsa, y me fui. Al cabo de un rato andando llegué a su casa, eran las 15:13, puff, menos mal. Llamé a la puerta y esperé a que me habriera.

lunes, 29 de agosto de 2011

Queridos leyentes de mi blog:

Voy a dejar de escribir Viaje a Gruteny hasta acabar A la Vuelta de la Esquina.
¡Un saludo!

Viaje a Gruteny-. 5.Desafiante con el frío

Se despertaron, y recogieron las cosas inmediatamente. Antes de irse desayunaron, y se fueron ya de allí, antes de que se hiciera más tarde. No era porque huyesen de algo, que era lo que parecía, sino que querian llegar lo antes posible.
Caminaron hasta que llegaron a un lugar más frío. Aunque no se veía nada porque había una pequeña elevación del terreno. Daniela pensaba que ya nada podía sorprenderla, pero en cuanto atravesó la pequeña colina, se encontró, con muchas montañas heladas.
No era lo que la gente se podría encontrar en la tierra, era algo más diferente. Las montañas eran todas de helado, literalmente, helado. De montones de sabores, fresa, vainilla, caramelo, menta, nata, frutas del bosque, y chocolate.
-Bueno, ¡a comer!
-¿Cómo que a comer?
-No podemos atravesar esto de otra manera, así hay que comerselo.
-Qué empacho vamos a coger...
-Da igual, ¡asi nos dura para el viajecito! Jejeje.
Así que Sacaron las cucharas enormes que vi que metieron en las mochilas antes de salir. Eran literalmente enormes, casi tan grandes como yo. Pero al menos pesaban poquísimo, y eran ligeras como plumas. Eso era un gran alivio. Empezamos a comer cada uno por una parte. Heia se eligió el de fresa, ya que le encanta, Gurt el de menta, su preferido, y yo sin dudarlo cogí el de chocolate. Cualquiera que viera esto...
¡¡¡Esta riquísimo!!! Pero estaba llena, nos acabamos entre todos el de vainilla y el de nata, y después el de caramelo... Puff, estaba llenísima, no podía más.
-Jajajajajajajaja, me está dando un ataque de risa. Estoy llena, pero quién viese esto... Jejeje.
-Eh, Daniela, será mejor que nos vayamos antes de que empeores.
-Jajajajajajajajaja, ¿por qué?, aquí se está muy bien.
-Mira, esque resulta que este sitio no va bien para nadie, a la gente le entra mucho el pavo.
Entre Gurt y Heia cogieron a Daniela, que no parecía dispuesta a moverse de allí. Parecía que le iba a dar un ataque o algo.
Cuando pasaron aquello siguieron andando sin parar, había un gran camino y al final se veía algo. Cuando se fueron hacercando, había un tipo algo extraño, era como un lagarto peludo de color azul cielo. Que parecía que se pensaba que era el rey del mundo.
-Ya estamos otra vez, pásame el espejo Heia.
-¿Qué pasa?-. Preguntó Daniela con intriga.
-Soirett, que es su nombre por cierto, piensa que la gente que no sea como él  no puede pasar por ahí, así que, si queremos pasar necesitamos este espejo.
Tal como lo cogieron se acercaron, y pusieron el espejo enfrente de ellos. Entonces Soirett se entretuvo mirándose al espejo y tuvieron la suerte de poder pasar entonces.

A la vuelta de la esquina-. Capítulo 3

A la mañana siguiente me desperté, también estaba agotada ya que anoche no pude dormir. Pero hoy iba a ser diferente. Tenía la esperanza de que ese día iba a ser mejor, jamás me rendiría, no. Tal como me levanté preparé todo y baje, hoy era más temprano, así no llegaría tarde.
Entonces un nombre me rondó por la cabeza, Alex. Ayer no pude aguantar cuando lo vi. Me gusta desde 1º de la ESO, y siempre he pensado que para él no existía, pero no era así. Quería verle, y tener la oportunidad de conocernos mejor, y de que el también sintiera algo por mí.
Así que cuando bajé mi madre se sorprendió de que era más temprano, mucho más que estas semanas anteriores, además vió que tenía un buen humor esta mañana. Me preguntó que era, yo mentí, le dije que era porque el curso llegaba a su fin, y estaban muy cercas las vacaciones.
Desayune, y como aún era temprano llamé a Marie, y fuí a recogerla a su casa para ir al insti. Ella también me preguntó que me pasaba hoy, que tenía un humor muy bueno. Yo le dije lo mismo que le dije a mi madre, que dentro de nada nos daban las vacaciones, y ya no había que estudiar más.
Las vacaciones de verano son las mejores sin duda alguna, y aunque las últimas semanas se hacen más pesadas debido a los exámenes, en parte es mejor, porque es la muestra de que nuestros frutos de los estudios nos dejarán libre el verano, y no habrá que estudiar.
Llegamos al instituto, con tiempo aún, así que nos dirijimos a las taquillas y cogimos las cosas para la clase de matemáticas. Después nos dirijimos al aula, y nos sentamos en nuestros sitios mientras hablabamos de los éxamenes que teniamos la semana siguiente. Al cabo de unos pocos minutos llegó el profesor de matemáticas. Y saludo a la clase, paso lista, y al ver que yo estaba en clase a tiempo, me dirigió una sonrisa y me dio la enhorabuena, que gracioso. Era uno de los profesores, tal vez el único que no me caía demasiado bien, aunque no era la única. Cada vez que Juliet, Marie y yo quedabamos en la casa de alguna de nosotras, hablabamos y criticabamos al profesor, aunque a él no era el único, sino a todos los del insti que no nos caían demasiado bien.
También hablabamos sobre quién nos gustaba, nos picaba, y esas cosas. Hacíamos un test que ponían en las revistas, y nos haciamos la manicura, como todas las chicas de nuestra edad. Siempre pasabamos un finde inolvidable, y lo seguiremos haciendo siempre. Nunca nos hemos guardado ningún secreto, confiamos en nostros, nos lo contamos todo.
Al final de la hora me despedí de Marie, ya que teniamos diferente horas. Estaba algo perdida, y me acordé que asignatura me tocaba, Latín. Entonces me puse aún más contenta al acordame de que Alex estaría allí también. Me dirigí a mi taquilla, deje las cosas de matemáticas, y cogí las de Latín. Esta clase me encanta. No solo porque Alex estaba allí, sino porque el Latín me encanta, es una de las asignaturas que no me importaban dar, ya que las clases se ma hacían amenas. Eran entretenidas, y siempre haciamos algún juego. El examen era el jueves de la semana siguiente, y aunque este tema no me salía muy bien, sabía que aprobaría.
Llegué a clase y la profesora aún no había llegado. Lo preferí, ya que así me daba timpo de repasar antes de que empezara la clase. Al poco rato llegó, y se disculpó porque había llegado algo tarde. Pero por lo menos me dio tiempo a mirarme algo del tema. Entonces comentó que haríamos un trabajo en parejas en vez de el examen. Toda la clase formó un barullo enorme, aunque todos estabamos muy contentos con la noticia. Este día iba a ser diferente me dije, y así es. Lo único era que esta vez ella haría los grupos, y entonces todos nos pusimos nerviosos haber con quién nos tocaría estar.
Fue anunciando las parejas, una por una. Yo tenía la esperanza de que me tocase con Daisy, que es una buena compañera, que se esfuerza mucho, y me cae muy bien. Pero la profesora la eligió, y no fue como mi pareja, una pena. Cuando dijo mi nombre tenía otra esperanza, que me tocase con Alex. No tuve esa suerte, me tocó con Manuel, es buen chaval, pero no hace mucho caso a los estudios como debería. A Alex le tocó con Isabella, la más antipatica de la clase, que cree que todos piensan que es maravillosa. Pero no era así ni de lejos.
Algo me llamó la atención, Alex puso cara de ''No me hagas esto porfavor'', eso me hizo gracia, y solté una risilla algo traviesa. Pero ya no había vuelta atrás, ya no tendría esa suerte. Al final de la clase cuando ibamos a salir, me pareció ver que Manuel intentaba convencer a la profesora de algo. Pero todos sabemos que no es tan fácil de convencer. Aún así lo intentaba. Me acerqué más haber si conseguía escuchar de que se trataba. Parecía que Manuel quería que le pusieran con Isabella, pero la profe se negaba. Pensé, ''¿Tan mal compañia soy?'', pero entonces caí en que a Manuel le gustaba Isabella. Ja,ja,ja. Pobre.
Pero al final la profesora dijo, ''Si trabajas bien, y con ganas, acepto''. Él le prometió trabajar como nunca lo había hecho. Y antes de que todos saliésemos de clase, ella comunicó el cambio.
Entonces anunció que Isabella estaría con Manuel, y Alex con..., ¡conmigo! No me lo podía creer, ¡porfin! Hasta a Alex, le sorprendió, pero parecía contento. Era una alegría no tener a esa pesada con él. Tanto como para Manuel, como para Alex, incluso para mí. La que no tenía demasiado buena cara era Isabella, pero se tendría que aguantar. El caso esque yo estaría con Alex, y eso merecía celebrarlo.
Al salir, de clase Alex me paró, y me preguntó cuando deberiamos quedar. Yo le dije que esta tarde me viene bien, y el dijo, que mejor mañana, que hoy tenía que hacer algunas cosas. entonces sonrió, una de esas sonrisas suyas se esbozó por su rostro. Yo le sonreí como respuesta, y le dije...
-Entonces nos vemos mañana. ¿Pero a que hora?
-¿Qué tal a las tres y cuarto?
-Perfecto.¿Pero dónde?
-En mi casa, si te parece bien.
-Claro.
Nos despedimos y nos fuimos cada uno por un sitio. En la cafetería le hablé a Marie de lo que había pasado, y se alegró mucho por mí. El resto de la mañana fue como todos los días.
Al final del colegio me fui a mi casa, dejé mis cosas y le dije a mi madre que iba a ir al hospital, para ver como se encontraba Juliet. Tenía la esperanza de que este día no empeorase y hubiese buenas noticias sobre ella.
Llegué al hospital, y cuando entré enseguida saludé a la madre de Juliet, ya que el padre y la hermana no habían llegado aún.
-¿Hay noticias hoy?
-Sí, bueno, por lo que dicen hay esperanza de que se recuperase.
-Eso es bueno, ¿no?
-Sí, pero todavía nada es seguro. No se explican como un accidente así, haya probocado algo como esto.
Después llegaron su padre y su hermana, y al cabo de un rato me fui.
Estaba contenta al saber que podría recuperarse, aunque tenía razón, es inexplicable que tal accidente haya probocado algo tan terrible.
Aquel día si cené, me duche y preparé todo, me fui a la cama. Lo único que recuerdo era que me sentía muy bien, ya que al día siguiente iba a ver a Alex.

domingo, 28 de agosto de 2011

A la vuelta de la esquina-. Capítulo 2


Pipipipi, pipipipi… Era lo único que podía oír, ese sonido infernal, sonando una y otra vez, cada vez más fuerte. Me desperté gritando, como todas las mañanas. Pero era lo único que podía hacer, o lo único de lo que me creí capaz. Todas las noche rezaba con la esperanza de que Juliet pudiese recuperarse. Pero, en realidad no esperaba que fuese así de simple.
-¡Emily!¡Emily!
-¡¡Voy!!
Era mi madre, tenía que levantarme sino quería llegar tarde al instituto, otra vez. Así que fui a lavarme la cara, me vestí, y bajé para desayunar. Miré la hora, puff, que tarde, las ocho menos diez. Desayuné corriendo y cogí mis cosas, y en ese momento…
-Oye Emily, sé que te sientes mal por lo que le pasó a tu, en fin, a Juliet, pero no debes culparte, porque no hiciste nada.
-Mamá, llego tarde, hasta luego. Y así me fui corriendo al instituto, literalmente corriendo. Llegaba tarde, tardísimo. Tarde, ya había empezado la clase de matemáticas, y ahora iba a ser el centro de atención, y… no, lo odio. Otra vez.
-Hola señorita García, me alegro de que hayas pensado en acudir a clase.
La clase era un coro de risas, y yo me dirigí a mi asiento mientras miraba abajo, para que nadie pudiese ver mi cara, estaba roja, roja no, lo siguiente.
-¿Estás bien?-. Quién hablaba era Marie, es mi otra mejor amiga, ese día estaba con sus padres en la playa, y me alegro.
No estaba escuchando, estaba escribiendo, pero sin escuchar, solo pensando.
Riiiiiiiiiing
¡Porfin!, no me lo creía, ya queda menos, me dije. Cuando iba a salir de clase, justo el profesor me paró.
-¡Eh! quieta ahí, has llegado tarde otra vez, y ya van… tres semanas. ¿Sabes que significa, eso?
Estuve a punto de decirle, ”Sí, claro, pero déjeme en paz, adios”, o algo peor, pero intentaba no ganarme algo que pudiese empeorar las cosas.
-¡Significa un castigo!, así que sino te importa te espero a las 16:00 en clase.
¡No! a las 16:00 no, tenía que ir al hospital a ver a Juliet, y sin embargo me tengo que pasar la tarde en clase. Puff.
Después las clases fueron más rápidas, menos mal, pero seguía pensando en el castigo. No, podría ser, tenía que ir. Me esperaba allí, tenía que verla y saber como estaba. Pero, ¿qué podría hacer?
15:55
Me fui caminando despacio al aula, de mala gana, de muy mala gana, anoche tampoco pude dormir, asique encima estaba que me caía de sueño.
16:00
Ya estaba en el aula, y ahí estaba, el fabuloso y magnifico profe de mates.
-¡Pero si has llegado a tu hora! Enhorabuena.
¡Ahh! Ya era el colmo, tenía ganas de gritar, y dejarle medio sordo, a ver que decía de eso. Me senté lo más lejos que pude, y tuve suerte de que no dijese nada. Al menos esto acabaría a las 16:45, y ya había llamado a mi madre para decírselo, y como no, me formó una…
16:25
¿Cuánto más queda? Se me estaba haciendo eterno.
16:30
¿Solo han pasado cinco minutos?
16:44
Un minuto, solo uno más.
16:45
-¡POR FIN!-. ya está, grité, no podía más.
-Vale, vale espera, dónde vas tan deprisa. Quiero advertirte como vuelvas a llegar tar…
No podía esperar, salí antes de que acabase el discurso, y me fuí corriendo a la salida. Giré la esquina y…
-¡Ah! Ten cuidado-. dije enfadada.
-Perdona, yo…
¡No me lo podía creer! ¡Era Alex, el chico de Latín, era él!
-No, perdoname tú, no miraba por dónde iba.
-Ja, ja, ja, no pasa nada, no es el fin del mundo-. dijo él, con la sonrisa más bella que había visto en la vida.
-Eh, bueno, tengo que irme, tengo prisa…
-Vale, adios, nos vemos en clase.
Waaaaaaaaaaaaaaa! Era lo único que podía escuchar dentro de mi cabeza, Alex, Alex, Alex… Me había chocado con él… y… ¡Se me olvidaba! ¡Tengo que ir al hospital!
(Más tarde)
-Perdón por la tardanza.
-No pasa nada-.dijo la madre de Juliet.
Ella estaba igual que estás últimas tres semanas. En la misma posición, de la misma manera, en la misma cama… Lo único que cambiaba esque cada día estaba más blanca.
-¿Hay noticias?
-No, ninguna.
-Oh, vaya…
Estuve allí hasta las cinco y media, que me fuí porque tenía que estudiar para los exámenes finales.
Llegué pronto a casa, ignoré las preguntas de mi madre. Siempre me decía lo mismo, qué tal me había ido el día, si me habían entregado algún examen… y preguntas así. Yo le puse como excusa que tenía que estudiar para el examen de Latín del lunes de la semana que viene.
Subí a mi habitación y puse el ordenador por si tenía algún correo. Nada, lo de siempre, publicidad y… no, nada más.
-Emily, te has quedado dormida.
-Oh, ¿sí? estaba cansada.
-¿Quieres cenar, hija?
-No, no tengo hambre.
-¿Seguro? Te puedo dejar algo, si quieres.
-Lo que quieras mamá.
-Te traeré algo por si te entra hambre.
-Vale.
Fui la última palabra que dijo en ese día, se cambió y se metió en la cama, y después de unos minutos, se quedó dormida.

sábado, 27 de agosto de 2011

A la vuelta de la esquina-. Capítulo 1


23:45
Querido diario:
Se que hace mucho tiempo que no te escribo, pero tras el accidente de mi mejor amiga Juliet, no tenía ganas de volver a hacerlo. Solamente quería sentarme en la cafetería donde solíamos ir, pero esta vez, yo sola, y pensar.
Hace tres semanas de aquello, y Juliet y yo estabamos de camino a Dunkin' Coffe y mientras atravesabamos la carretera, un coche estuvo apunto de atropellarnos. Suerte que tuvimos que no nos pasó nada. Pero entonces nos entretuvimos en mirarlo, y cuando no nos dimos cuenta venía otro sin ningún propósito de pararse, y atropelló a Juliet.
La gente me dice: ”Emily no te culpes, solo fue un accidente”. Pero no es solo eso, esque yo podría haber acabado en el hospital, pero no, tuvo que ser ella, mi mejor amiga.
Todos estos días me he despertado gritando. Todas las noches sueño con aquel día, y cuando pienso en lo que podría haber pasado, en que ella podría estar ahora bien.
Todo el mundo me dice que estoy muy rara estos últimas tres semanas, y yo les respondo que estoy igual que siempre. Pero parece que la gente no se lo cree. Siempre intento sonreir lo que puedo, dar la mejor de mis sonrisas, (dentro de lo que se puede) a todos.
Mañana iré al hospital, a ver que nos comunican los médicos. Su madre está todo el día allí, y el padre, cuando termina de trabajar recoge a la hermana pequeña de Juliet, Jenniffer, y luego se dirigen al hospital, para estar con ella, y saber si se recuperará. Pero por ahora la cosa parece muy difícil, tal vez imposible.
Bueno diario, será mejor que duerma, bueno, que lo intente, porque nosé si podré dormir. Pero mañana tengo que ir al instituto, así que… Hasta mañana.
00:05

Viaje a Gruteny-. 5.¿Qué es eso?


Parecía que hacia el horizante se veía algo, y menos mal que no era más desierto. Además cada vez hacía más y más frío, y en parte eso era bueno, ya que Daniela no podía seguir soportando ese calor abrasante. Aunque también tanto andar le estaba entrando hambre, y estaba anocheciendo. Pero… ¿Y si ellos no comen?, aunque se habían traido comida podría ser para un amigo suyo de la biblioteca, o… ¡A saber qué!
-Tengo hambre…
-Ya vamos a parar, asique comeremos. Y por aquí hace una buena temperatura, descansaremos también-. Dijo Gurt, y después dio un bostezo que habría ganado en un concurso de bostezos.
-Gurt, que te quedas dormido. Anda, vamos a pararnos ahí-. Dijo Heia señalando un sitio cercano a un árbol enorme, y algo viejo.
-¿No se caerá?-. Preguntó Daniela con desconfianza.
-Claro que no, que cosas tienes.
Pararon en ese mismo lugar, y entre Heia y Daniela montaron la tienda de campaña, que por poco se les olvida llevar. Y mientras Gurt sacaba un enorme mantel, y la comida.
-¿La comida tampoco se acaba nunca?-. Pregunto Daniela con una ceja levantada.
-Claro que sí, qué te pensabas, que la comida era gratis-. Dijo Gurt, poniendo los ojos en blanco.
-Esta cuesta Gerdolls.
-¿Cómo que Gerdolls?
-Es el dinero, ¿con qué te pensabas que pagabamos las cosas?
-No sé, ¿con Euros?
-¿Euros?, ¡se retiraron hace cientos de años! Nosotros los tuvimos mucho antes que vosotros, los humanos.
-¿QUÉÉ?
-Ni qué ni nada Daniela, y cierra esa boca, o te entraran Furrnes.
-¿Qué…
-Antes de que digas nada, son como  las moscas en la tierra.
-Ahh vale…
Después de aquello, cenaron verduras con pescado. Mientras Daniela lo que único que preguntaba era como podía existir esto y aquello, ya que todo eso era nuevo para ella. Más tarde se quedaron dormidos muy pronto, ya que estaban cansados después de todo lo que habían hecho. Aunque lo que no sabían era que iban a recibir una visita inesperada aquella noche.

viernes, 26 de agosto de 2011

Viaje a Gruteny-. 4.Caminando por el desierto


Caminaban y caminaban, era lo único que hacían. Daniela se sentía cansada, quería sentarse, descansar, en algún lugar donde hubiese sombra. Mientras tanto Gurt y Heia hablaban animadamente de lo que habían hecho estos últimos días.
-¡¡¡Necesito agua!!!
-Oh, claro, aquí tienes-. Heia se la ofreció para que beberiese.
Daniela fue bebiendo, ya parecía que se iba a acabar la botella de la sed que tenía.
-¡Pero si sigue llena!¿¿Cómo puede ser??
-Pues claro, ¿qué te pensabas? Este agua nunca se acaba, es lo mejor.
-Qué extraño…
Después de las últimas palabras de Daniela, se hizo un silencio sepulcral. Y tras un buen rato, más bien parecido a una eternidad, Daniela quería gritar.
-¡¡Parece que nunca se va a acabar esto…!!-. Daniela pensó en voz alta.
-¡Pero si no es para tanto!-. dijeron Gurt y Heia a la vez.
-¿Qué no es para tanto? ¡Esto se está haciendo eterno!
-Exageras, exageras.
-De todas formas ya estamos llegando, ¿no notas que hace más calorcito?
-¿Más calorcito?¡Yo me estoy asando!-. Daniela lo dijo en voz tan alta, que parecía que seguía sonando, como un eco.
-Eso es porque ya queda menos. ¡Mira, ya se ve el fuego helado!
-¿Cómo que el fuego helado?¿Qué es eso?¿¡Cómo puede existir algo así!?
-Ya verás Daniela, no seas impaciente.
Era cierto, a lo lejos se veía algo como un pequeño lago, pero, ¿cómo podía ser? ¡Era rojo! Además era un rojo intenso, algo anaranjado. Daniela no se lo explicaba. Pero vió que Heia sacaba unos zapatos del color de la nieve de la mochila que se trajo para el viaje. Y le entregó un par a Gurt, y ya se puso los otros. También le entregó unos a Daniela.
-¿Para qué es esto?-. Dijo Daniela algo incrédula.
-Verás amiga mía, al menos que no te quieras quemar los pies, más vale que te pongas estos zapatos.
-¡¡¡Pero si están helados!!!
-¡Exacto!, Así que póntelos que ya estamos llegando.
Daniela se quitó sus zapatos y los colocó dentro de la mochila, y se puso los zapatos que Heia le había dado.
-¡Llegamos!¡Preparaos!¡Daniela cuidado con la lava congelada que salta!
-¿Lava?¿Qué lava?¡¡Ah!!
-Te advertí-. dijo Gurt con un tono divertido.
Cruzaron el lago apresuradamente, ya que aunque tenían los zapatos helados, el suelo seguía estando caliente. Era como si hubiese habido un volcán y hubiese entrado en erupción, pero la lava en vez de enfriarse, hubiese seguido tan caliente como antes, y no habría forma de cruzarla. Pero con esas extrañas botas, que parecían como hielo, que nunca se derretía pudieron pasarla lava. Después siguieron andando, por lo que parecía, el desierto era infinito.

Viaje a Gruteny-. 3.En busca de Heia


Caminaron durante un buen rato. Fueron por un jardin lleno de rosas rojas, amapolas amarillas y tulipanes azules. También estuvieron en un plaza algo extraña, según Daniela parecía una fuente enorme pero sin agua, como un pequeño lago helado. Al cabo de un buen rato, pasando cerca de pequeñas colinas naranjas debido a las flores que habían, parecía verse un árbol enorme, algo extraño.
- ¿Qué es eso? dijo Daniela curiosamente.
- Eso querida amiga, es la casa de Heia.
- ¿Su casa?, ¿Cómo puede vivir en un árbol?
- Ja, ja, ja, ya lo verás.
Entonces entraron en la parcela que rodeaba aquella casa un tanto peculiar. Y apareció un ser algo diferente a Gurt, era una mezcla entre un gato y un conejo, tenia las orejas muy grandes y la cola redondita y esponjosa como la  de un conejo. Y unos ojos pequeños y finos, también tenia una naricita y bigotito y su cuerpo era como el de un gatito. O más bien bien una gatita porque Daniela se dio cuenta que llevaba un lacito rosa en la cabeza. Aunque lo mas curioso y que llamaba más la atención, era el color azul cielo de su pelaje. Además andaba sobre sus patas traseras, eso le llamaba más su atención.
-¡Hola Gurt! !Cuánto tiempo! ¿Qué tal estas?
Parece que Heia no se había dado cuenta de la precencia de Daniela.
-¡Hola Heia! No hace tanto, nos vimos ayer…
-Si, si, bueno, pero… ¿quién va contigo?
-¡Oh, si!, Heia, te presento a Daniela, ¿sabes que es una humana, y viene de la tierra?
-Hola Daniela, encantada… ¿Quéééééé? ¿Vienes de dónde?
-Si, vengo de la tierra, ¿pero por qué os sorprendeis tanto? ¡Más extraño es este mundo!
Heia invito pasar a Gurt y a su nueva amiga Daniela. Dentro de ese árbol tan extraño, había una casa, más bien parecida a un mansión, pues era enorme, y tenía muchas cosas dentro. Lo que más llamaba la atención de los visitante que entraran en esa casa era su preciosa lámpara a una gran altura. Era blanca pero grande, muy grande, y tenía preciosas joyas en el que lo rodeaban por todos lados. Después estaba el sofá, que cabían al menos ¡10 personas! y era de un color rosa apagado, pero era precioso, todo en esa casa era precioso.
-Bueno Gurt, ¿qué te traes por aquí?
-Resulta que Daniela necesita llegar a la biblioteca, y pensé que podrías dejarme algunas cosas para el viaje.
-Vaya, asique a la biblioteca, ¿pero eso está muy lejos lo sabes?-. Heia lo dijo refiriéndose a Daniela.
-Sí, eso me ha dicho Gurt, pero necesito ir allí.
-¿Por qué pequeña aventurera?
-Porque resulta que estaba en la biblioteca de mi pueblo, y entonces abrí un libro y… depronto ¡me encontre con que estaba en este mundo tan extraño!
-Bueno, tan extraño no es, pero, ¿así llegaste aquí?
-Sí. Y creo que tal vez pueda volver si voy a la biblioteca.
-Cierto, pero creo que necesitareis ayuda, asique yo os acompaño.
-De acuerdo entonces deberiamos llevarnos algunas cosas ¿no Heia?
-Sí, Gurt.
-Entonces… ¡cógelas y vámonos!
-¿Qué necesitamos?-. Preguntó Daniela.
-Pues muy fácil, (Heia fue diciendo las cosas mientras las cogía). Comida, agua, una cuerda, un espejo muy brillante y limpio,  una cuchara enorme, y unos zapatos helados.
-¿Para qué vamos a llevarnos todas esas cosas?
-Porque es muy importante si vamos a ir allí está muy lejos, y tenemos que atravesar muchos lugares. Así que vamos allá, ¡porque esto va a ser una gran aventura!-. Dijo animadamente Gurt.
Y así emprendieron el viaje que iba a marcar mucho en la vida de nuestra protagonista, Daniela.